Antonio González Álvarez, «Chuzo», nació en Antequera, 28 de enero de 1940. Se inició como futbolista en el equipo del Colegio La Salle, luego en el Antequerano, y llegó al Club Atlético de Madrid con sólo 14 años, gracias al empeño de quien fuera alcalde de su ciudad natal, Luis Moreno Pareja-Obregón.
La directiva atlética, entonces presidida por el Marqués de la Florida (1952-55) consiguió su fichaje proporcionándole trabajo a su padre, pintor, e inició su brillante recorrido en los juveniles del Atleti, que incluyó su internacionalidad con España en divisiones inferiores -fue 9 veces internacional juvenil y 1 con la Selección B en esa época- y culminó con la conquista del Campeonato de España de Juveniles en 1956, en un equipo dirigido por el legendario Germán en el que, entre otros, también destacaban el Pechuga San Román, Mendiondo y Burillo.
Ferdinand Daucik confía ciegamente en su potencial, y le asciende al primer equipo con sólo 17 años, circunstancia que entonces era muy excepcional, debutando en el Metropolitano el 17 de diciembre de 1957, contra el Valencia C.F. (2-2), siendo alineado a continuación en el Camp Nou, y afianzándose paulatinamente en un equipo de leyenda.
Él lo recordaba así, en una entrevista concedida al Diario As: “Fui el primer caso en España porque entonces no se podía jugar en Primera hasta los 18 años. Fue increíble compartir vestuario con grandísimos jugadores como Pazos, el portero, Rivilla, Callejo, Vavá, un delantero campeón del mundo con Brasil… Sí. El Atlético tenía un formidable equipo”.
Para que Chuzo se convirtiese en uno más de aquél «formidable equipo», fue decisivo que, desde el principio, acreditase ser un jugador polivalente, de esos capaces de «jugar de todo, menos de portero», especialmente como medio volante y delantero.
Tuvo que afrontar una tragedia familiar y se fue a vivir con su gran amigo Miguel San Román, hasta que se casó con María Isabel Noaín, prima hermana de mi gran amigo, el presidente del Senado atlético Joaquín Santiesteban, y por lo tanto sobrina de la mítica «Pituca».
Era lo que le faltaba, para terminar de teñir su sangre de rojiblanco.
El 17 de septiembre de 1958, con sólo 18 de edad, formó parte del once con el que el Atleti debutó en Copa de Europa. Fue algo muy sonado, porque los de Daucik ganaron 8-0 al Drumcondra irlandés, con goles de Peiró (2), Collar (2), Vavá (2) y Mendonça (2).
El equipo rojiblanco llegó a la semifinal de aquella Copa de Europa, y estuvo a punto de cambiar la Historia y acabar con el dominio del Real Madrid. Chuzo marcó en el Bernabéu; pero la eliminatoria (1-2, 1-0) acabó resolviéndose en un tercer y dramático partido de desempate en Zaragoza, que ganaron los blancos por 2-1, en el que se dieron circunstancias muy extrañas durante el segundo tiempo, como nos han contado quienes lo vivieron.
Sin embargo, la revancha llegó en las Finales de Copa de 1960 y 1961, que el Atlético de Madrid, ya dirigido por José Villalonga ganó, heroica y consecutivamente, al eterno rival capitalino: 3-1 el 26 de junio de 1960, con Chuzo en el once; y 3-2 el 2 de julio de 1961. Fueron, además, las dos primeras Copas del Atleti, ambas obtenidas en el Santiago Bernabéu.
No perdió el ritmo el equipo y, un año después, el 5 de septiembre de 1962, ganó la Recopa de Europa a la Fiorentina (3-0), culminando así el Club una etapa histórica.
El 30 de octubre de 1960, se convirtió en el primer malagueño en debutar con la Selección Nacional Española: El rival fue Austria, en el Prater de Viena, y el en el equipo formaron también Rivilla y Ruiz Sosa, junto a figuras de la talla de Di Stéfano, Luis Suárez o Luis del Sol.
Tras ascender desde el Juvenil, y vestir la rojiblanca entre 1957 y 1963; disputó 142 partidos oficiales -103 de Liga, 20 de Copa, 10 de Copa de Europa y 9 de Recopa- y marcó 20 goles.
Además, fue subcampeón de Liga en 1958, 1961 y 1963, año en el que también fue subcampeón de la Recopa de Europa, formando parte del once que no logró revalidar el título de 1962, perdiendo 5-1 frente al Tottenham, en Rotterdam.
Días después de la conquista de la Recopa, José Villalonga es nombrado Seleccionador Nacional y, en el Atleti, le sustituye quien había sido su ayudante, el legendario exjugador Rafael García “Tinte”. Chuzo continúa en el Club pero, tras el doble subcampeonato de la temporada 1962-63, que marca un punto de inflexión en el Atleti porque inicia una renovación profunda en su plantilla, decide volver a su tierra, fichando por el C.D. Málaga, donde prolongó su carrera hasta 1971, con 31 años de edad, retirándose algo prematuramente debido a los efectos de una grave lesión, y aceptando el puesto de secretario técnico del club.
En el club malaguista, Chuzo vivió tres ascensos a Primera, el primero bajo la dirección de Domingo Balmanya quien, precisamente, fue después Campeón de Liga con el Atleti, en la temporada 1965-66.
Desde su marcha del Atleti, vivió siempre en Málaga, donde falleció el 11 de diciembre de 2025, a los 85 años. El alcalde de Antequera, su ciudad natal que en 2009 le nombró «Hijo Predilecto», decretó día de luto oficial en el municipio en memoria del exfutbolista, «un antequerano ejemplar».
Fue un futbolista total, un jugador de equipo puro, que dejó una huella imborrable en los dos clubes a los que perteneció. Es obligado recordarle y homenajearle, como un notable de nuestra Historia.
Pero nadie le homenajeará mejor que su nieta, la malagueña Bea González, una de las mejores jugadoras de pádel del mundo que, cuando falleció su abuelo, le dedicó una emotiva victoria en Barcelona: «Voy a intentar no llorar porque ya he llorado todo lo más grande».
Fran Estévez, miembro de la Asociación Los 50




